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19/06/2017 -  tiempo  3' 55" - 733 Visitas “Es una pérdida gigante”, afirmó Paula Casís, ex docente del chico asesinado en Paraná, dijo estar “dolida por la indiferencia y la crueldad de la gente”
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La docente Paula Casís junto a Rodrigo cuando era su alumno.
La docente de música, Paula Casís, le dio clases en la escuela Guadalupe a Rodrigo Arellano, el pibe de 16 años asesinado el fin de semana en barrio Antártida Argentina de Paraná, y dijo tener “un cariño especial” por el adolescente “y por todos los gurises” que fueron sus alumnos. Eso la impulsó a escribir una carta que se hizo viral en las redes sociales por sentirse “muy dolida por la indiferencia de la gente y la crueldad con que se refieren a los chicos sin conocerlos y por cómo nos limpiamos las manos como sociedad de estos hechos, de los cuales todos deberíamos tener conciencia”. Describió que el muchacho “era muy sensible, aunque no lo demostraba como todos los adolescentes varones en los barrios, con la rebeldía típica de cualquier adolescente”. “Era un gurí que te hacia sonreír, que se hacía querer; era una persona muy tranquila, que no se peleaba con nadie. Era un niño hermoso y es una pérdida gigante”, aseguró.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza) Casís sostuvo que le “sorprendió muchísimo” la repercusión que tuvo la carta que redactó tras la muerte de su alumno y contó que la escribió porque “tenía un cariño especial por Rodrigo y por todos los gurises que fueron mis alumnos”.

“Conozco sus realidades y sus vidas y estoy muy dolida por la indiferencia de la gente y la crueldad con que se refieren a ellos sin conocerlos y por cómo nos limpiamos las manos todos como sociedad sobre estos hechos. Es algo de lo que todos deberíamos hablar y tener conciencia”, afirmó.

En ese marco, se refirió a las vivencias de los chicos en relación con la violencia institucional que sufren cotidianamente: “Los chicos lo expresan claramente, es el día a día de ellos y parece que es la manera de dejar tranquilo al ser humano medio común de que si la policía agarra una gorrita en el barrio estoy más tranquilo en mi casa”. “Es una falsa seguridad, mientras pueda defender mis cosas no me va a importar qué hagan con ese gurí que porta un rostro”, definió.

“De chica iba a Barrilletes y escuchaba a mis amigos de ciertos barrios como el Mosconi, el Alloatti, el Paraná V, contando cómo la policía les pegaba y le quitaba los cigarrillos. Esa es la vida cotidiana de los pibes y las pibas en los barrios; todos los sabemos pero preferimos no decirlo, conformarnos. Es muy difícil escuchar que tus amigos y tus alumnos te digan esas cosas, y después escuchar a la gente opinar con tanta frialdad: que bueno que lo mataron, uno menos, los negros lacras son todos una porquería”, reflexionó.

A la hora de definir a Rodrigo dijo que “era muy sensible, no lo demostraba como todos los adolescentes varones en los barrios, siempre haciéndose los graciosos entre ellos, con la rebeldía típica en cualquier adolescente”. “Era un gurí que te hacia sonreír, que se hacía querer, era muy lindo escucharlo cuando hablaba de la vida, de su familia, de las cosas que les gustaba hacer; era una persona muy tranquila, no se peleaba con nadie. Tenía sus momentos de enojo, de insultar, pero como todos los adolescentes”, lo describió.

“La gente no se hace cargo; plantean que todos somos buena gente y los chicos tienen cara de malo. Era un niño hermoso y es una pérdida gigante”, señaló.

Además contó que “en 2015, durante las vacaciones de invierno, Rodrigo encontró a su hermano ahorcado en su casa, y su vida cambió totalmente, él cambió” y agregó que “Brian, el chico que disparó era compañero de Rodrigo en la escuela, y su hermano también se suicidó en esas mismas vacaciones”.

Dijo que “Brian tenía una vida muy difícil y fue un año en que hubo muchos suicidios en el barrio y en la escuela” y destacó que estos detalles de las vidas de los adolescentes no trascienden. “La vida de ellos constantemente los pone a prueba y los tiene al límite. Que vayan a la escuela a las 7 de la mañana y sostengan una regularidad y una atención en las materias ya es un esfuerzo inmenso para la vida que ellos llevan, por eso juzgarlos tan básicamente y decir que es uno menos, que es un vago, no debería ser tan fácil”, analizó.

Ante ello, aseveró que “hay que sacarse la careta de decir que el narcotráfico no es solamente una cosa de los pobres y de los negros, está en todos los estratos sociales”.

Por otra parte, valoró que “en la escuela Guadalupe hay un personal docente muy interesante, que labura mucho, que se ocupa” y en la institución “se trabajan constantemente estos temas, los docentes se capacitan sobre suicidio adolescente, se hacen jornadas de derechos humanos”.

De todos modos, admitió que “es difícil trabajar con los chicos cuando suceden estas cosas porque ellos se van llenando de broncas”. “Anoche mismo uno de los compañeros de Rodrigo me escribió y me dijo que estaba muy mal, con mucha bronca y que tenía ganas de buscar al que disparó y hacerle lo mismo. Es un llamado de auxilio de un pibe que está pidiendo a gritos ayuda y hay toda una sociedad que lo ignora”, manifestó.

“Como hacerle entender a un chico que no puede responder con más violencia. Es muy dificil actuar ante esta situación cuando ellos vieron todo lo que pasó. Las palabras no alcanzan cuando las emociones te desbordan”, concluyó.
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