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05/12/2017 -  tiempo  8' 26" - 454 Visitas Se inició el proceso de comunicación de la identidad de 88 soldados argentinos Siete familias fueron informadas de que sus seres queridos descansan en Malvinas
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Son 88 los soldados que fueron identificados.
Después de 35 años, siete familias argentinas recibieron hoy la noticia que más esperaron en su vida: se les reveló dónde están los cuerpos de sus hijos, hermanos, padres, esposos, tíos que perdieron la vida en la Guerra de Malvinas. Esos ocho héroes que hasta este 2017 se encontraban en el cementerio de Darwin, en la Islas, sin identificación y debajo de una placa con la frase "Soldado argentino solo conocido por Dios". Gracias a un acuerdo histórico entre la Argentina y el Reino Unido y con la participación del Comité Internacional de la Cruz Roja y de 14 peritos forenses de diferentes partes del mundo, hoy se inició el proceso de comunicar a las familias la identidad de los 88 soldados argentinos que fueron identificados en las 121 tumbas sin nombre en Darwin.

Norberto Scaglione es un anciano. Con una camperita beige, su espalda castigada por el tiempo y con un andar tan lento como épico, llega a la sede de la Avenida Libertador cerca de las 9:35 de la mañana, 25 minutos antes de ser citado.

Salió una hora y media después, con una pequeña caja de plástico transparente en las manos y tomado del brazo de una representante del Estado argentino. No quiso hablar con los periodistas. La emoción era demasiado grande: había encontrado al hijo que había buscado durante 35 años.

En la caja que llevaba en sus manos, Norberto tenía el documento que confirmaba la presencia de su hijo, el soldado Claudio Norberto Scaglione, en una de las 121 fosas no identificadas. La caja también contenía objetos personales de su hijo, que él no quiso revelar en público.

"Muchas gracias. Muchísimas gracias por lo que hicieron por nosotros. De este tipo de cosas uno no se va a olvidar nunca. Gracias, muchas gracias", le repitió Scaglione a la funcionaria justo antes de subirse a un auto de lujo gris, que le habían ofrecido para llevarlo a la ex ESMA.

La mañana fue cálida y silenciosa. Las ropas humildes y modestas de los familiares que llegaban de a uno, y eran recibidos en las escalinatas por Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos, se mezclaban con los trajes de los funcionarios presentes. El silencio comandaba la sintonía del día y era amenazado de vez en cuando por los gritos de camarógrafos, fotógrafos y periodistas.

"Malvinas es un tajo que nos quedó para toda la vida. No sé si esta noticia cierra los duelos, pero sí pudimos hacer algo que ellos habrían hecho por nosotros. Estoy absolutamente convencido de que esos pibes que están ahí habrían hecho exactamente lo mismo si nosotros hubiésemos estado en esas fosas", explicó Luis Aparicio, uno de los grandes referentes del CECIM platense que se hicieron presentes.

El proyecto de la la lucha por la identificación de los "Soldados sólo conocidos por Dios" se inició en 2008 cuando el veterano Julio Aro, de la Fundación No Me Olvides, impulsó la causa para acompañar el ruego de muchas madres de soldados no identificados. Así, en el 2012 el gobierno argentino realizó una solicitud al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y en el 2016, el Estado nacional junto a su par británico firmaron un acuerdo para comprometerse a apoyar el proceso de identificación de cuerpos de las 121 fosas sin identificar en el cementerio de Darwin. El programa quedó denominado como Plan de Proyecto Humanitario (PPH)

Entre junio y agosto de 2017 un grupo de 14 especialistas forenses de países como Argentina, Australia, España, Chile, México y el Reino Unido lograron conseguir perfiles completos de todos los cuerpos presentes en las 121 tumbas sin identificar.

Luego, gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), con la toma de muestras de los familiares, se logró revelar la identidad de 88 de ellos. Precisamente hoy se inició el proceso de comunicación.

Había nerviosismo e incertidumbre en el Archivo Nacional de la Memoria. El plan inicial contempló la llegada de cuatro familias a las 10 de la mañana y otras cuatro, a las 13. Todos serían recibidos en forma simultánea por especialistas en diferentes salas, mientras que habría un llamado "salón de entorno", para la espera de algunos familiares o allegados.

Asimismo, sin ser citada, se hizo presente Norma Gómez, hermana del soldado chaqueño Eduardo Gómez y una de las principales impulsoras del proceso de identificación de las identidades.

Con un vestido rojo, repartió abrazos y besos con los ex combatientes que se le cruzaron en el camino. Norma siempre mantuvo la compostura: estaba preparada para cualquiera de las dos noticias posibles.

"Espero que sí, que Eduardo Gómez, mi hermano, tenga su nombre en Malvinas. Me hubiese gustado que hoy esté al lado mío mi mamá, que falleció hace unos meses. Ella me está iluminando desde el cielo porque se fue sabiendo que esto empezaba", dijo Gómez antes de entrar al edificio de la ex ESMA.

Una hora y media después, la misma Norma salía con el folio en sus manos, la mirada igual de firme y una esencia de templanza. El gran objetivo de su vida se había logrado. "Me dijeron 'tu hermano está en el cementerio de Darwin. Yo exploté en llanto inmediatamente, miré hacia el techo de la oficina y lo primero que me salió fue 'Mamá, ya está. Ahora descansá en paz'. Fue un momento que me llevaré toda la vida", explicó.

Una de las familias tuvo una respuesta negativa –los hermanos de un caído–, por lo que recibió la noticia con un profundo dolor y abandonó el predio por una parte trasera, sin encontrarse con la prensa ni los ex combatientes.

Con el pasar de los minutos, el aire espeso y la incertidumbre daban paso al alivio, al cierre de una búsqueda casi eterna. La gente comenzaba a relajarse, los abrazos se multiplicaban y ese mismo patio frontal de la avenida Libertador se consolidaba como un escenario de encuentros y desencuentros.

"¿Cómo que pasó la familia de Macedonio Rodríguez y no la vi? ¡No lo puedo creer! Yo combatí junto a él en el Monte Longdon. Yo enterré con mis propias manos a Ricardo Herrera y Daniel Massad, pero de Macedonio no supimos nada nunca más", le reclamó Carlos Amato, un ex combatiente presente en el lugar, a Infobae.

"A Macedonio le decíamos el Negrito. Era un chico divertido y muy responsable. ¿Lo identificaron? Bueno, me llena de alegría. Me pone feliz por esa madre que habrá sufrido por tanto tiempo. Toda esta lucha que tuvimos durante décadas está encontrando su resultado. Es un día histórico", añadió.

Pocos minutos antes, María Inés Romero, la madre de Macedonio, junto a sus hijos Eulogia y Gabriel y a sus nietos pequeños Mailén, David y Ruth habían recibido la noticia de la confirmación del cuerpo de su hijo en el cementerio de Darwin.

"Soy la madre de Macedonio Rodríguez. Vinimos a buscar la información y nos dieron la noticia de que sí, de que está allí en el cementerio de Darwin. Gracias a Dios podemos cerrar esta herida tan fuerte que teníamos desde hace años", describió Romero ante la prensa.

La imagen de esa madre, con un pañuelo azul y blanco en su cabeza, una ropa holgada verde e incontables arrugas en su rostro conmovió a todos los presentes. La ternura y cordialidad de sus palabras permitían encontrar esa base de angustia que se padeció durante más de tres décadas.

Mientras tanto, su hijo y hermano del soldado Macedonio la esperaba cerca de su auto para marcharse. "La charla fue corta. Quizás no podemos sonreír todavía, pero hoy escuchamos lo que quisimos escuchar durante años. No tenemos palabras de agradecimiento para esta gente, que finalmente nos escuchó. De una vez por todas", le dijo Gabriel a Infobae.

Entre tanta emoción se hizo presente el secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, Claudio Avruj, quien dejó una imagen imborrable en medio de las sombras del hall del edificio principal: un abrazo profundo y de varios segundos con Norma Gómez, poco después de que la hermana del héroe de Malvinas recibiera la noticia.

"Este es un día muy especial y sensible para las familias y para toda la sociedad que nos ayuda a cerrar heridas porque cada familia sabe dónde descansan en paz sus hijos", afirmó el funcionario nacional.

En el último turno de la jornada, se acercarán las familias de los soldados Ángel Benítez, Enrique Horacio Ronconi, Daniel Ugalde y Sergio Giussepetti. Todos ellos también recibirían la noticia positiva.

Solo hubo una familia, un par de hermanos, que recibió la noticia negativa sobre la posible coincidencia de las muestras de ADN con las fosas analizadas. Por decisión de la propia familia, se decidió no revelar su identidad.

"Anoche no pude pegar un ojo. Intenté como una ilusa poder dormir un poco, pero la ansiedad pudo conmigo. Ya no sé ni en qué día estoy. No se dan una idea de la cantidad de veces que soñé el momento en que me dicen que alguien sabe dónde está mi hijo", afirmó Raquel Beatriz García, la madre de Daniel Ugalde, justo antes de entrar a su reunión.

Y a lo largo de todo el mes de diciembre continuarán las reuniones. Algunas de ellas no tendrán un final feliz, se les informará que sus familiares soldados no lograron ser identificados. Sin embargo, al final de cuentas, la gran mayoría encontrará la respuesta ante tanto tiempo de espera y olvido.

Todos los familiares coincidieron: la identificación de sus hijos en el cementerio Darwin no llegó a apagar el duelo, pero sí cerró una herida. Sí le dio la justa razón a una lucha titánica que nunca se quebró. Por respeto a la verdad y por respeto a los héroes de cada una de esas familias.



Fuente. Infobae.
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