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17/05/2018 -  tiempo  7' 17" - 251 Visitas La violencia del narcotráfico en las calles En Rosario se produjeron más de 90 homicidios en lo que va del año
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En Rosario se produjeron más de 90 homicidios en lo que va del año.
Los crímenes recrudecen por enfrentamientos de bandas narcos que se disputan el territorio y Rosario es la ciudad con más asesinatos del país. Las principales bandas son “Los Funes”, “Los Camino” y “Los Monos”, la mayoría son crímenes por encargo y en el 80 por ciento de ellos se utilizan armas de fuego. Según datos oficiales, hay en la ciudad 300 mil armas sin licencia muchas de las cuales pasan al mercado ilegal. En ese marco de violencia sin fin, Enrique Bertini sufrió la muerte de su hijo Mariano, de 22 años, en una entradera frustrada en su casa de la zona oeste de Rosario, y a casi cuatro años del hecho habló con Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) sobre la grave situación de la inseguridad en la ciudad. Por su parte, el fiscal Juan Sánchez confirmó que ya se produjeron “más de 90 homicidios en Rosario en lo que va del año”, cantidad a la que calificó de “preocupante” y definió que “el rasgo que se ve es la disputa territorial entre bandas de pibes jóvenes, en su mayoría hombres (casi el 90 por ciento) que dirimen sus diferencias con disparos de armas de fuego y gran cantidad de violencia”. Puntualizó que en 2017 había bajado un 25 por ciento esta tasa de homicidios, que luego “desde octubre de 2017 se comenzó a disparar nuevamente con una ascendencia y luego diferentes conflictos en diferentes territorios hicieron que siga creciendo”.
Aquella fatídica noche del 15 de agosto de 2014, Mariano Bertini bajó de su habitación para abrirle el garage a su padre Enrique. En un instante dos delincuentes armados sorprendieron a Enrique y lo balearon en el muslo izquierdo y en la pelvis. Sin pestañear, al ver que el portón se levantaba, uno de los ladrones ganó el interior del garaje, se topó de frente con el joven y lo asesinó con un disparo en la cabeza.

A cuatro de la muerte de su hijo Mariano, Bertini dijo en el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) que “hoy la visión es pesimista porque no se vislumbra un mejoramiento del negocio que tiene que ver con la droga, las disputas de territorio obviamente generan este acomodamiento y esta lucha entre bandas” y analizó que “hubo un corrimiento de la violencia territorial hacia la periferia y quizás en la parte central, el micro y macro central de la ciudad, no haya tanto pero sí lo hay en las afueras y no es bueno pensar que si los delitos, los homicidios y asesinatos suceden en las afueras sea beneficioso para la ciudad”.

Se manifestó “totalmente convencido” de que la situación “está generada por la violencia que genera el negocio de la droga” y evaluó la posible implementación de la ley de narcomenudeo. “Argentina ha pasado a hacer ser un país no solamente de tránsito sino de producción y de venta, lo que obviamente derrama sobre las ciudades y las poblaciones mercadería que es vendida y que genera muy buena ganancia para un sector”, evaluó.

Además, afirmó que “lo que ocurre en Rosario ocurre en todo el país, es mentira que solamente Rosario es la Chicago argentina, porque también lo son otras ciudades de alrededor de Buenos Aires y la misma Buenos Aires; y evidentemente lo que se hace siempre va por detrás de lo que el negocio o la red narco avanza. Hay siempre una demora, un delay en las estructuras; las estructuras democráticas no están preparadas para hacer frente a un negocio que nos atraviesa a todos; las estructuras democráticas son instituciones que no están acordes a lo que el negocio vira, gira o se mueve, y siempre hay problemas”.

La ley de narcomenudeo

Consultado por su postura respecto a la implementación de la ley de narcomenudeo –que en Entre Ríos comenzó a implementarse hace pocos días pero que en Santa Fe aún no se aprobó- dijo que “el narcomenudeo se sancionó en 2005, hace ya 13 años, a nivel nacional y Santa Fe todavía está discutiendo la adhesión. Experiencias de otras provincias nos marcan que esta ley de narcomenudeo sería negativa porque ya han fracasado; sin embargo la política no puede quedarse en esa discusión de blanco o negro, si está bien o está mal, faltan ideas nuevas, que permitan tener un control sobre este negocio que nos guste o no pasa por nuestro territorio”.

Ante ello, advirtió que “es imposible que el Estado esté ausente porque tenemos los ríos, la producción, el transporte, la gente que consume, una demanda fabulosa, y creo que debería haber políticos que realmente discutan de fondo, no maquillajes sobre el tema porque si no nos apuramos va a ser lo que el Papa dijo: una mexicanización”.

Consultado por una naturalización de la violencia en la ciudad, Bertini analizó: “Todos somos seres emocionales y un poquito pensantes, y al ser emocionales lo que hacemos es reaccionar a los cambios o buscar la forma de adaptarnos. Cuando te surge un estado de ira, como cuando un vehículo te encierra en la calle, la reacción emocional es parar y putearlo; es un momento en que te rebelás ante un hecho que no te gusta o te incomoda. En el caso de Rosario Sangra fue eso, la muerte de dos chicos de clase media, que ocasionó una ira emocional en la sociedad que se manifestó de esa forma. La sociedad de clase media, laburante, la que trata de al día a día llevarlo para adelante, reaccionó y se juntó. Por eso hoy, con buen criterio el Ministerio de Seguridad ha desplazado de alguna forma estos homicidios a la periferia con la intención de que no ocurra de nuevo una situación de ingobernabilidad, porque las marchas atentan contra la gobernabilidad del poder de turno”.

“Pero eso no está bien, porque dejan latente el problema y no es una solución para lo que está pasando. Hoy la gente no se manifiesta porque los arrebatos han disminuido un poco, no hay demasiados asesinatos de gente de una posición social mejor, y entonces la sociedad se adormece porque está tranquila”, describió.

Agregó que “en las conversaciones de café, en los asados, siempre alguien dice que se maten entre ellos porque saben a qué se exponen, con lo cual es una manera de decir no me quiero involucrar y no quiero que me pase. La gente piensa: la probabilidad de que me pase a mí es baja porque no me meto en esos lugares, lo cual es un error porque en algun momento puede pasar, si esto se desmadra puede pasar, lo cual es doblemente peor”.

“Cuando me pasó lo de mi hijo pensaba que era algo al azar, una situación única, pero en realidad lo que estaba pensando es que nunca me involucré en nada porque no pensaba que me podía pasar a mí. Y en realidad pasa, sucede en cualquier momento”, concluyó.

La mirada de la justicia

El fiscal Juan Sánchez confirmó que ya se produjeron “más de 90 homicidios en Rosario en lo que va del año”, cantidad a la que calificó de “preocupante” y definió que “el rasgo que se ve es la disputa territorial entre bandas de pibes jóvenes, en su mayoría hombres (casi el 90 por ciento) que dirimen sus diferencias con disparos de armas de fuego y gran cantidad de violencia, donde las armas de fuego afectan a varias víctimas porque en muchos casos hay homicidios y también heridos de arma de fuego”.

Puntualizó que “en 2017 había bajado un 25 por ciento esta tasa de homicidios, que luego “desde octubre de 2017 se comenzó a disparar nuevamente con una ascendencia y luego diferentes conflictos en diferentes territorios hicieron que siga creciendo”. “Hay una suerte de idas y vueltas entre estas bandas, de venganzas, que en esa escalada de violencia producen heridos de arma de fuego u homicidios”, explicitó respecto a los motivos de esos números.

“A principio de año en Rosario fue conocida la diferencia entre Funes y Camino, además de Cantero, donde se relacionaban cuestiones de venta de droga por un lado, pero también historias de venganza de matarse unos a otros, y eso es difícil de cortar en el sentido de que es grande el abanico de posibles víctimas, tienen acceso a las armas y eso puede generar un homicidio fácilmente”, explicó.

En ese contexto, puntualizó que “durante el 2018 hubo un 85 por ciento de homicidios con armas de fuego, el año pasado fue de un 80 por ciento y siempre estábamos en poco más de 70, lo cual es más elevado que la media nacional, más elevado que en la provincia y lo que se nota este año –que no se veía otros años- es que muchos de los hechos se producen con el autor en un vehículo lo cual hace más difícil la persecución rápida, la aprehensión en flagrancia y hace más difícil la investigación. Más de la mitad de los hechos con armas de fuego fueron cometidos con vehículos, y en la mayoría de los casos se nota que hay una planificación para ir a matar a alguien”.

Ante ello, admitió que “se analiza como posibilidad” la incidencia del juicio de Los Monos en esta situación. “Por lo menos en los últimos hechos se observa que podría haber tenido alguna relación el juicio de Los Monos como también su procesamiento a nivel de la Justicia Federal, con ataques a personas que podrían llegar a ser citadas como testigos eventualmente. Incluso de homicidios ocurridos fuera de Rosario, como el que sucedió en Coronda, donde la víctima tenía una gran relación con estas bandas, pertenecía a ellas y funcionaba en su momento como un ejecutor de las mismas. Y además se analiza y se está investigando la idea de que el pabellón donde había pedido estar estuvo en connivencia con ese homicidio”, evaluó.
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