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12/06/2018 -  tiempo  7' 4" - 679 Visitas Quinta audiencia en el juicio por el crimen de Fernando Valioso aporte de los peritos para esclarecer el caso Pastorizzo
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El médico forense, Marcelo Benetti, explicó su rol como forense en la autopsia practicada a Fernando Pastorizzo.
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El perito balístico Azcué fue determinante: el primer disparo fue por la espalda y el segundo por el tórax. Y no pudieron ser involuntarios ni accidentales.
La quinta audiencia (de nueve programadas) del Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguaychú e Islas del Ibicuy en el juicio oral y público que se le sigue a Nahir Galarza (19 años), imputada por el crimen de su pareja Fernando Pastorizzo (20 años) ocurrido en la madrugada del 29 de diciembre del año pasado, se desarrolló hoy por un lapso de siete horas y medias. Ante el Tribunal brindaron su testimonio ocho peritos, entre médico forense, balísticos, de accidentología vial y bioquímicos, que fueron categóricos para esclarecer el homicidio. Particularmente, el perito balístico Lázaro Javier Azcué fue determinante para explicar cómo fue la cronología de los dos disparos, pero también sobre la imposibilidad de que pudieran producirse de manera involuntaria. Por N. M.
(Desde Gualeguaychú, especial para ANÁLISIS DIGITAL)


La audiencia en el juicio que se le sigue a Nahir Galarza (quien hoy no estuvo presente en la Sala de debate) comenzó a las 9:05 y finalizó a las 15:35, luego de casi siete horas y media de extenuante debate por el aporte técnico y científico que realizaron los peritos que fueron convocados por la Fiscalía. Nahir Galarza hoy no participó de las audiencias.

El Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguaychú e Islas del Ibicuy está integrado por los doctores Mauricio Derudi (quien lleva adelante la dirección del debate), Arturo Exequiel Dumón y Alicia Vivian.

La víctima Fernando Pastorizzo (20 años) falleció en la madrugada del 29 de diciembre del año pasado como consecuencia de dos disparos de arma de fuego, producidas por una pistola 9 milímetros que manipuló su pareja hasta ese entonces, Nahir Galarza (19 años): el primer disparo fue por la espalda y el segundo en el pecho cuando Fernando yacía indefenso en el suelo.

Por este hecho, la Fiscalía la acusa de homicidio doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la relación de pareja no conviviente, tal la conclusión a la que abordaron el fiscal Sergio Rondoni Caffa y el fiscal general coordinador Lisandro Béhéran.

Por su parte, hay dos querellas particulares: la de los doctores Sebastián Arrechea y Juan Carlos Peragallo vinculado con los intereses del padre de la víctima, Gustavo Pastorizzo; y la que ejerce el abogado Rubén Virué en representación de los intereses de la madre de Fernando, Silvia Mantegazza. Ambas querellas adhirieron a la postura de la Fiscalía e introdujeron en su alegato de apertura un tercer agravante: la alevosía, esto es, cuando quien agrede lo hace sobre seguro y sin riesgos, mientras la víctima se encuentra en absoluta indefensión e incluso sin posibilidad de ser auxiliado.

A su vez, la defensa particular de la imputada está representada por los abogados Horacio Dargainz y José Ostolaza y su teoría del caso no ignora que Nahir manipuló el arma de fuego, pero argumentan que ambos disparos fueron productos de un accidente. Y encuadraron la situación en un contexto de violencia de género, en los términos de la Ley N° 26.485, especialmente en los Artículos 4° y 5°.

El médico forense

El primer en brindar testimonio fue el médico forense, Marcelo Benetti, quien tuvo a su cargo la autopsia del occiso en la mañana del 29 de diciembre.

Con mucha solvencia explicó cómo realizó la inspección del cuerpo que determinó los dos orificios de entrada y salida del proyectil, además de describir cada una de las heridas provocadas por esa arma de fuego.

En las consideraciones médico legales, Benetti no precisó si el primer disparo fue por la espalda o por el tórax, pero fue claro al determinar que ambos se hicieron cuando la víctima aún estaba con vida.

Detalló que el disparo por la espalda fue el más letal, dado que afectó el pulmón, uno de los órganos vitales junto al corazón y al cerebro.

Sin alcohol ni drogas

Luego hicieron sus aportes las bioquímicas que prestan servicio en Criminalística de Paraná. Se trata de las profesionales Mariela Lilian Sánchez y María Silvina Taleb.

Sánchez tuvo a su cargo el análisis en sangre y orina para detectar si la víctima había consumido alcohol, lo que descartó de plano y de manera contundente.

Del mismo modo, Taleb hizo lo propio cuando de manera enfática sostuvo que en su análisis no encontró rastros de sustancias tóxicas ni de ninguna clase de estupefacientes.

Así, se desplomó la versión que en el entorno de Nahir Galarza se había hecho trascender durante el verano pasado, sobre el posible consumo de la víctima; lo que quedó descartado por ambas profesionales de manera clara, contundente y precisa.

Accidentología y balística

El perito Mariano Iván Zabala, experto en accidentología vial, realizó el informe sobre la moto en que se trasladaron ese 29 de diciembre Fernando Pastorizzo y Nahir Galarza, hasta la calle General Paz al 500 de Gualeguaychú, lugar donde ocurrió el homicidio.

Este experto fue concluyente al afirmar que la moto transitaba a muy baja velocidad o directamente estaba detenida cuando sucedieron los disparos.

Por su parte, el comisario inspector Marcelo Leonhardt, de Criminalística de Gualeguaychú, determinó en su informe balístico –apoyado en planimetría- que el disparo que ingresó por la espalda de la víctima tuvo una trayectoria que finalizó a 50 metros del cuerpo, incrustado en la pared de una vivienda.

También referenció que en el lugar hallaron una vaina servida y un proyectil que encontraron debajo del cuerpo de la víctima y que estaba enterrado a cinco centímetros del suelo. Y que tanto la vaina como ese plomo pertenecen a una pistola 9 milímetros.

La pericia balística

El perito balístico Lázaro Javier Azcué, fue pedagógico y categórico al explicarle al Tribunal cómo determinó de manera científica y sin ninguna duda, que tanto la vaina como el proyectil pertenecían a la pistola reglamentaria que se secuestró de la casa de Nahir Galarza y que pertenece a su padre Marcelo Galarza, un funcionario policial.

A pedido de la Fiscalía manipuló el arma secuestrada en este caso y fue muy pedagógico al mostrar cómo se acciona y por qué descartó que se pudiera haber producido dos disparos involuntarios.

Azcué descartó de plano la posibilidad de un disparo accidental, pero dijo que en el supuesto caso de que se admitiera que el primer disparo (el de la espalda) haya sido involuntario; el segundo (el que ingresó por el tórax) se requirió que quien manipulaba el arma no la soltara, diera un rodeo alrededor del cuerpo y la direccionara hacia esa humanidad. Así descartó de manera absoluta la posibilidad de dos disparos involuntarios de manera casi simultánea y máxime teniendo en cuenta que fueron dos disparos que se realizaron uno por la espalda y otro de frente.

Por otro lado, explicó –también de manera pedagógica- que para que se produzca un disparo involuntario, el arma debe tener un proyectil en la recámara; la misma debía haberse activado impulsando la corredera y haber dejado montado el martillo y el arma no tener seguro activado.

Incluso reflejó que cuando se produce un disparo involuntario, la persona que manipula el arma no está preparada para amortiguar el movimiento de retroceso y que su experiencia indica que, de ocurrir un hecho similar, el arma cae al piso.

“No conozco ni he visto un caso donde se haya generado dos disparos involuntarios y encima con una persona lesionada”, graficó y descartó de plano que en este caso los mismos pudieran haberse producido de manera accidental.

Otras expertas

Las dos últimas en declarar fueron María Barros y María Belén Godoy, ambas prestan servicios en Criminalística de Paraná, y explicaron –también de manera concluyente- que los dos disparos se hicieron a una distancia muy corta: el primero (por la espalda) a no menos de 20 centímetros y el segundo (el del tórax) no mayor a 50 centímetros.

Ellas trabajaron sobre las prendas del occiso y por las quemaduras de sus orificios de entrada y salida, determinaron también la trayectoria de ambos disparos.

También descartaron de plano que se pudiera realizar dos disparos de manera involuntaria, porque fueron casi simultáneos.

El perito balístico Lázaro Azcué fue concluyente al determinar –apoyado en otros estudios- que el primer disparo fue por la espalda y el segundo por el tórax.

Fotos Ricardo Santellán.
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