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10/08/2018 -  tiempo  5' 32" - 520 Visitas Se presentó en Comodoro Py Los cuadernos de las coimas: el sobrino de Eurnekian admitió pagos a Baratta
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Se presentó de manera espontánea.
Uno de los herederos de Eduardo Eurnekian se presentó este viernes los tribunales federales de Comodoro Py para admitir que entregó bolsos con dinero al menos en dos ocasiones a Roberto Baratta la mano derecha del entonces ministro Julio de Vido. Eduardo Hugo Antranik Eurnekian, más conocido como Hugo Eurnekian, quedó bajo la mira de la Justicia a partir de los cuadernos del exchofer del Ministerio de Planificación Federal devenido "arrepentido", Oscar Centeno , quien jamás mencionó su apellido, pero sí anotó la dirección de múltiples empresas de Corporación América. Hugo Eurnekian, de 35 años, se presentó junto a su abogado pasadas las 14 en la fiscalía federal de Carlos Stornelli, donde entregó un escrito con sus primeras explicaciones sobre lo ocurrido, en particular, durante 2013. Afirmó que entregó dinero para la campaña electoral del kirchnerismo y buscó despegar a su tío, al conglomerado de empresas y, de manera indirecta, al banquero Jorge Brito y sus hijos.

Según los cuadernos y la posterior declaración como arrepentido de Centeno, tanto Baratta como su asistente, Nelson Lazarte, se reunieron con "hijos" de Brito para retirar bolsos. Pero todos los indicios marcan que el chofer se equivocó de nombre y lazo familiar y aludió, en realidad, al sobrino de Eurnekian, según reconstruyó La Nación en base a una docena de testimonios y la compulsa de domicilios, teléfonos y registros comerciales y societarios.

¿Qué ocurrió? En sus cuadernos, Centeno afirmó que el 8 de agosto de 2013, llevó a Baratta y su secretario, Nelson Lazarte, hasta el edificio de avenida del Libertador 4444, y mientras él estacionó su auto en la cochera 41, ellos subieron "al último piso", a "la oficina de Brito", de donde volvieron "con otro bolso de dinero".

Allí está el primer error de Centeno. Porque ese edificio tiene 43 pisos. Y ese piso pertenece, desde hace años, al empresario Daniel Hadad.

Tres semanas después, el 29 de agosto, Centeno llevó otra vez a Baratta y Lazarte al mismo edificio. "Mientras íbamos al lugar coordinaban con Huguito por celular, nos recibe Ruben en la playa de estacionamiento y los acompaña a la oficina de Britos (sic), luego regresaron con el bolso completo con dinero completo".

Casi tres semanas después, el 17 de septiembre de 2013, Centeno llevó a Baratta y Lazarte, por tercera vez, a Libertador 4444. Pero en esta ocasión alude al número de piso. "Subieron al piso 41, dpto. de Brito Hugo y retiraron 750.000 dólares y luego lo llevé al Lic. Baratta a su depto. Donde se llevó todo", detalló.

Allí está el segundo error de Centeno, pero también su primer acierto. ¿El error? El dueño del Banco Macro no tiene ningún familiar que se llame Hugo Brito. ¿Y el acierto? Que a cada piso se le asigna la cochera correlativa en ese complejo, según indicaron dos propietarios a La Nación. Es decir, que al dueño del piso 41 le corresponde la cochera 41.

Ya detenido y puesto a colaborar con el fiscal Stornelli, sin embargo, Centeno reafirmó sus anotaciones. "Respecto del domicilio de Libertador 4444, último piso, ahí iban a buscar dinero y estaban los hijos del banquero Brito", afirmó, según consta en la copia a la que accedió el mismo medio.

Y allí estuvo su tercer error. Porque los hijos de Brito se llaman Milagros, Marcos, Constanza, Santiago, Mateo y Jorge Pablo, de los cuales ninguno vive en ese edificio. La mayoría, en San Isidro, y el último, en Puerto Madero.

¿Qué pudo ocurrir? Que por algún motivo, según reconstruyó el medio, el chofer confundió a los hijos de Brito con los sobrinos de Eurnekian. En particular con uno de ellos, Eduardo Hugo Antranik Eurnekian, al que todos conocen como Hugo Eurnekian o, incluso, "Huguito". Es decir, tal y como Centeno anotó en su cuaderno. Entre otros motivos, por su juventud. En agosto de 2013, tenía 30 años.

Considerado junto a su hermano mayor, Martín, como los herederos de su tío Eduardo, Hugo vive en el piso 41 y es responsable de la cochera 41 del edificio de Libertador 4444, según surge de constancias registrales y los testimonios de vecinos, y confirmaron luego desde Corporación América.

Ese piso 41 es, también, la sede fijada por la firma Vianpamar SA, en la que Hugo Eurnekian apareció como presidente y su primo Matías Gainza Eurnekián como vicepresidente. Y en ese mismo piso figura la residencia de una extranjera, Leonarda Silva Giménez, quien figura como empleada de Aeropuertos Argentina 2000 y de la firma Proden SA, en la que Hugo Eurnekian y Matías Gainza Eurnekian también figuran como presidente y vicepresidente del directorio.

Tan o más relevante, la sociedad Proden, a su vez, también registra otro domicilio, Bonpland 1745, de la ciudad de Buenos Aires. Y ese domicilio también aparece, poco antes, en los cuadernos de Centeno.

El 29 de julio de 2013, el chofer del Ministerio de Planificación llevó al asistente de Baratta, Nelson Lazarte, "a Bonpland 1745 a retirar un bolso con dinero, sube al auto mío, saca 100.000 dólares y luego lo alcanza a un auto que nos seguía desde el Ministerio".

¿Qué hay allí? Es el domicilio que fijó la constructora Helport, que también preside Hugo Eurnekian, y que fijó distintos consorcios, también allí, con Decavial -del hoy "arrepentido" presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner-, y Cartellone y Comsa, que aparecen en el capítulo argentino del Lava Jato .

Pero, ¿qué ocurría en la Argentina mientras Baratta y Lazarte recolectaban bolsos en avenida del Libertador 4444? Entre novedades, comenzaba a definirse si Helport (junto a Isolux), Electroingeniería (con los chinos), IMPSA (con Odebrecht) o Austral Construcciones (con Iecsa y Esuco) se quedaban con el fastuoso contrato para la construcción de dos represas en la provincia de Santa Cruz.

"Las obras públicas no se ganan con lobby o con denuncias contra otras empresas", les reclamó la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner a todos los competidores, cuando les planteó una visión singular: "Si empiezan con denuncias sobre la otra [empresa) no es una buena conducta empresaria".

Hoy, cinco años después, los máximos responsables de Isolux, Iecsa, Impsa y Esuco se acogieron al régimen del arrepentido en la causa por los cuadernos de Centeno, en la que detuvieron a dos de los máximos ejecutivos de Electroingeniería. También Lázaro Báez se encuentra tras las rejas y Odebrecht reconoció que pago sobornos a funcionarios argentinos. Ahora le tocó el turno a Hugo Eurnekián, por Helport.

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